Nosotros




Historia


Desde el mismo momento del incendio que se conoció como “incendio Noreña” en el año 1.961 y que destruyó un cuarto de manzana en la carrera 15 entre calles 10 y 11, la ciudadanía sintió la necesidad de contar con un Cuerpo de Bomberos y se escucharon las voces de hombres como Tobías Valladares y José C. Aguilera, que motivaron la creación de una Junta Pro bomberos y acompañados de personas como el Capitán Efraín H. Vallejo, Julio Mario Arana Alcalde de la época, Jesús Ramírez Cuéllar, Alberto Henao y Eduardo Patiño, cristalizaron la idea el 13 de Junio de 1.954 con la firma del acta de fundación, posesionando al Mayor Luis Ernesto Arbeláez Gómez como primer comandante.

Desde ese momento y hasta hoy, el Cuerpo de Bomberos Voluntarios mantiene íntegros e inquebrantables los principios consagrados en sus estatutos, que decretan que fue instituido sobre las bases de profundos y nobles sentimientos sociales y con la indeclinable vocación de servicio inalterable y continuado.

Durante los primeros años, los fundadores y otros visionarios, nobles pioneros que descubrieron en el voluntariado una forma de proyectarse a la comunidad con compromiso, arrojo, valor, dignidad y mucho amor, se dedicaron a trabajar incansablemente, apoyados por la comunidad, para conseguir los recursos para la primera máquina extintora de incendios, la sirena, la dotación de mangueras, pitones y otros equipos y herramientas, los uniformes y dotación de los bomberos, para comprar el lote e iniciar la sede; pero sobre todo, establecieron los férreos cimientos de una institución que más de seis décadas después se muestra renovada, fuerte, líder y sólida, gracias a que ha conservado a través de varias generaciones la mística edificada por sus predecesores.

La institución bomberil ha trabajado por el querer cívico y ciudadano de sus integrantes, de las administraciones municipales y de la comunidad de Caicedonia, su trayectoria ha transcurrido de la mano y bajo la guía de los señores comandantes; Mayor Luis Ernesto Arbeláez Gómez de 1.954 a 1.963; Mayor Hernando Álvarez Correa de 1.963 a 1.976, Capitán José Garcés Mejía de 1.976 a 1.977, Capitán Luis Fernando Arbeláez Serna de 1.977 a 1.983, Capitán Joaquín Elías Hoyos de 1.983 a 1.985, Capitán Fernando Henao Botero de 1.985 a 1.991, de nuevo el Capitán Luis Fernando Arbeláez Serna de 1.991 al año 2.003 y la capitán Bertha Elena Rodríguez Nieto del año 2.003 hasta la presente fecha; cada uno se ha distinguido por ejercer un genuino liderazgo, con honestidad, transparencia y fortaleza que han llevado la institución por caminos de desarrollo y progreso.

La utopía emprendida hace sesenta y cinco años ha recorrido un camino heterogéneo, dibujando el destino de la institución con un relieve salpicado de tramos escarpados, cuando los afanes económicos exigen grandes esfuerzos para no rendirse, cuando a causa del sismo de 1.999 la sede fue demolida, cuando la legislación impone cargas y no incrementa recursos, cuando la vida moderna trastoca valores y arrastra a los jóvenes, cuando la pérdida de compañeros bomberos expone los sentimientos porque son hermanos de principios y faenas, cuando se compromete el corazón, las emociones y la vida en una profesión que por hermosa e intensa, llega a hacerse dolorosa.

Ese mismo recorrido presenta senderos y praderas, cuando la perseverancia, voluntad y tesón, forjan hombres y mujeres al servicio de la comunidad, cuando los principios filosóficos transmitidos por varias generaciones hacen que se mantengan la casta y la firmeza de una entidad grande por la formación de su personal y por el apoyo y aceptación de su gente.

En sesenta y cinco años de actividad, constantemente se generan retos para alcanzar los estándares técnicos y operativos establecidos en la ley, continuamente se pone a prueba la capacidad administrativa de los dirigentes de la institución bomberil y la capacidad operativa del personal, lo que conlleva a múltiples y diversos procesos que dan cuenta del permanente esfuerzo por adaptarse, actualizarse, mantenerse vigente y responder a las necesidades y exigencias de cada época en cuanto a la misión encomendada.

En la actualidad, la institución cuenta con cinco grupos de respuesta conformados con personal, coordinador, vehículo y equipos básicos para desempeñar las funciones principales del bombero; combatir incendios estructurales y forestales, atender accidentes de tránsito y rescates en todas sus modalidades, enfrentar incidentes que involucran materiales peligrosos.

Durante el largo viaje, por las sendas y veredas también se divisan festones y guirnaldas cuando al correr por el llamado de la sirena, la mirada de los afectados se llena de esperanza y de fe ante la llegada del bombero, cuando se salvan la vida y los bienes de las personas, cuando los niños se conquistan con el rojo vibrante de las máquinas, con sus luces y sirenas, sembrando la semilla del voluntariado.

Al arribar a los sesenta y cinco años de vida institucional, el Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Caicedonia dice GRACIAS; gracias a Dios por sustentar, guiar y mantener el proceso, gracias a las diferentes Alcaldías, Concejos Municipales y demás autoridades de nivel Nacional y Departamental por el apoyo constante e invaluable, gracias a todos los bomberos voluntarios que otrora pasaron por sus filas, gracias a los oficiales, suboficiales y personal voluntario que en la actualidad trabajan y actúan auxiliando a los afectados por los siniestros, gracias a la población de Caicedonia por su respaldo y afecto, GRACIAS y sea la oportunidad para renovar el sagrado juramento del bombero.